Instrumentos

CROMORNOS

Instrumento de viento renacentista similar a la cornamusa. De doble lengüeta encapsulada se diferencia de la cornamusa en la forma de «J» y en que su extremo libre está abierto. Tiene un timbre «zumbón» característico y una tesitura de apenas una octava. En la fotografía familia completa de cromornos (soprano, alto, tenor y bajo) fabricados por Moeck.

 

CHIRIMÍA

La chirimía o bombarda es un instrumento medieval de viento de doble lengüeta, precursor del oboe actual y de la dulzaina. Labrada en madera, de una sola pieza, termina en forma de campana. Fue ampliamente utilizada en la edad media y aparece ampliamente representada en la iconografía de la época. En la fotografía chirimía soprano construida por Moeck.

 

SALTERIO

Es un instrumento de cuerda pulsada que aparece en multitud de culturas de diferentes partes del mundo. En la Europa medieval era un instrumento muy extendido que constaba de una caja de resonancia triangular o trapezoidal sobre la que se disponían varias cuerdas simples o dobles que se pulsaban con una púa. En el arte románico hay multitud de representaciones de músicos tocando este instrumento. En la imagen salterio construido a partir de un kit de Early Music Shop.

 

VIHUELA

Instrumento de cuerda pulsada, muy popular en la Península Ibérica durante los siglos XV y XVI, donde coexistió con el laúd. Su fondo podía ser plano, abombado o acanalado. Cuenta con seis o siete órdenes (pares) de cuerdas elaboradas en tripa, siendo generalmente la primera cuerda simple. En España alcanzó su máximo esplendor en ambientes cortesanos, y bajo el amparo de las capillas musicales de reyes y nobles fue difundida por Europa y el Nuevo Mundo con sus continuos viajes. La vihuela fue sustituida progresivamente por la guitarra de cinco órdenes conocida en toda Europa como «guitarra española». En la imagen vihuela construida por el lutier Carlos Ardura.

 

RABEL

Instrumento de origen islámico de cuerda frotada, de pequeño tamaño, con tres cuerdas simples, de uso popular en la Edad Media en la Península Ibérica desde donde fue introducido en occidente, alcanzando especial difusión en la cordillera cantábrica, donde ha persistido como instrumento tradicional hasta nuestros días. Se conocen grabados, ilustraciones y referencias a este instrumento desde la Edad Media, aunque es evidente que su origen es más remoto. En la imagen rabel del lutier Andreas Hadji Yianacou.

 

LAÚD

Es el instrumento de cuerda por antonomasia en los siglos XV y XVI en Europa, siendo conocido en España como vihuela de Flandes. De forma abombada tenía como mínimo seis órdenes dobles y una extensión superior a tres octavas, siendo la primera cuerda o chantarelle simple. La convivencia de laúd y vihuela en las capillas españolas del siglo XVI está plenamente demostrada por la documentación de la época, que muestra a músicos como Martín Sánchez sirviendo como laudista a Juana la loca. En la fotografía laúd renacentista construido por el lutier Carlos Ardura.

 

PERCUSIONES

Rastrear el origen de los instrumentos de percusión que utilizamos es especialmente difícil tanto por su antigüedad como por su enorme dispersión geográfica. Algunos de ellos en su origen ni siquiera eran instrumentos musicales sino objetos de uso doméstico. En las fotografías mostramos varios instrumentos de percusión, algunos de origen hispánico, irlandés, africanos, asiáticos, y otros de origen desconocido y de amplia utilización en la música tradicional.

Los más destacables por el uso que se les da como soporte rítmico de las canciones son los bongos, el bodhram y el tambor.

BONGOS                          BODHRAM                             TAMBOR

 

Como elementos de percusión para adorno de las piezas están las panderetas, la escala completa de campanas, los platillos, los cencerros, las claves, los crótalos, los cascabeles, las castañuelas, etc.